Sinopsis

Crítica
El trofeo nupcial de Virginia Henley es un libro que me ha encantado. La trama tiene lugar entre 1258 y 1259, y el contexto histórico de la novela, dejando a un lado ciertas libertades en cuanto a hechos históricos, es uno de los mejores que encontramos en este tipo de novelas.
Rosamund es una mujer decidida e inteligente, pese a que en algunos momentos, debido a sus 17 años, le cueste asumir algunas realidades propias de su época, como el hecho de ser vista como una moneda de cambio o una posesión conveniente.

Rodger es un personaje cínico, que ha ascendido por la escala social gracias a sus esfuerzos y a su conocimiento de la naturaleza humana. Actualmente, ocupa el puesto de mayordomo del Príncipe Eduardo, y aunque en ocasiones no está de acuerdo con las decisiones de este, tiene un sentido de la lealtad (y de la conveniencia personal) muy desarrollado y se mantiene a su lado.
Desde el momento en el Rodger y Rosamund se reencuentran la atracción entre ellos es palpable, aunque ella no esté dispuesta a casarse con él y quiera liberarlo de su promesa. Durante la trama, vemos como poco a poco, ella se va dando cuenta del poco poder que una mujer sin un marido para respaldarla tiene, y es Rodger quien está ahí para ayudarla.
La relación entre los dos va mejorando poco a poco, página a página. El deseo está ahí desde el primer momento, pero como lector, vas sintiendo como poco a poco, los dos van empezando a quererse. Quitando un par de momentos en los que a Rosamund parecen cruzársele los cables y enfurruñarse, algo bastante comprensible, dado su edad, que realmente es un trofeo nupcial o que no parece que Rodger sienta en ningún momento la obligación de comentarle sus planes inmediatos (algo así como "Oye, cariño. Que mañana me voy a la guerra. No me esperes despierta"), me ha parecido un libro de esos que releerías una y otra vez.

Algo que he valorado especialmente es la sinceridad de ella con él. Rosamund entiende su posición relativa en el contexto de las cosas, y cuando tiene algún problema no suele dudar en pedir ayuda o en explicar su situación, con lo que se evitan páginas y páginas de esas a las que las lectoras de novela romántica estamos tan acostumbradas, en las que vemos como la protagonista femenina intenta enfrentarse a un problema y tiene que ir detrás de ella el personaje masculino a arreglarle el entuerto. Rosamund es una mujer fuerte y decidida, pero no una heroína de las que coge la espada y decide cambiar los esquemas de todas las cosas.
En resumen, me ha parecido un gran libro, de esos que deberían de estar en la lista de "must read". Como comentario a parte, el libro utiliza a veces un vocabulario que suele ponerme nerviosa (palabras como espada, mástil, funda o vaina para referirse a órganos sexuales), pero no se hace repetitivo a especialmente molesto. Si buscáis un libro ambientado en la época medieval, este es uno de los más brillantes que he leído en este contexto.
Nota: 8 sobre 10.
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